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Hábitos para aumentar la productividad

Ser más productivo no significa simplemente lograr más, también significa disfrutar más. De nada sirve que alcances la meta del año, del mes o del período propuesto en tu trabajo si al terminar el día sientes estrés, cansancio o cualquier otra emoción negativa porque entonces de nada habrá servido todo el trabajo hecho, ¿o sí?.

Entender que lo que buscamos realmente es la productividad y no la actividad es básico porque nos permitirá alcanzar nuestros objetivos más rápido, aprender a disfrutar del proceso y a librarnos del estrés innecesario. Por eso te traemos hoy unos hábitos que te ayudarán a mejorar tu productividad en el trabajo, intenta ponerlos en práctica y verás los resultados:

Enfócate en el objetivo en lugar del procedimiento: Si en lugar de pensar en todos los pasos que debemos tomar para lograr algo pensamos en qué es lo que queremos lograr y cómo nos sentiremos cuando ya alcancemos nuestro objetivo entonces haremos todo lo necesario rápidamente y sin darnos cuenta ya estaremos disfrutando del logro.

Tómate pequeños descansos frecuentemente: Cuando creas que tienes menos tiempo para descansar, entonces ese es el momento que más necesitas descansar. Se ha comprobado que la productividad aumenta significativamente si tomas descansos de entre 15 y 20 minutos cada 2 horas de trabajo.

Envía emails con objetivos específicos que no requieran respuestas constantes: Si un correo va y viene más de 4 veces es mejor que tomes el teléfono y llegues a un acuerdo en una conversación telefónica de dos minutos. La próxima vez que envíes un correo electrónico recuerda ser específico en el objetivo del mismo y recuerda dar indicaciones específicas sobre qué debe hacer la otra persona en cada situación.

Aprende a desenfocarte de las cosas que no te acercan a tu objetivo: Saber desenfocarse es tan importante como saber enfocarse. De nada sirve que nos sepamos enfocar en una tarea si cuando terminemos de hacerla y es momento de empezar otra no podemos desenfocarnos de ella para ponerle nuestro enfoque a la nueva tarea.

Reconoce la diferencia entre lo importante y lo urgente: Muchas veces solemos enfocarnos en lo que requiere nuestra atención inmediata, una llamada, un correo electrónico o algo que se nos vino a la mente en ese instante que es de suma urgencia. Sin embargo, el hecho de que sea urgente no significa que sea importante.

Ahora es tu turno, es momento de que tomes acción y apliques lo leído, y sobretodo lo hagas parte de tu vida.